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Crecer

Caminos, decisiones, aciertos, atajos, rodeos, vueltas y más vueltas…

Aprender y seguir aprendiendo…

Equivocarse.

Fallar, caerse, tropezarse de nuevo y levantarse…

Con ganas o sin ellas.

Retroceder, tomar impulso, saltar, volar…

Aterrizar y volver a despegar.

Con todo en la maleta, sin equipaje, con lo fundamental o con kilos de más.

Pero con los de siempre.

Pararse y observar, tomar aire, respirar profundo y sonreír de nuevo…

Sonreír y reír al ver,

que todo lo andado ha merecido la pena.

Que las huellas,

tus huellas,

te han hecho estar aquí.

Hoy.

Feliz

Bruma

Sube hasta tus ojos antes de la rotura,

y es densa como el humo de un cigarro

que te impide respirar,

llenar los pulmones…

Tiñe los colores de gris,

Dejando entrever sombras amorfas,

despistadas, lentas, sinuosas,

allí donde había caras conocidas,

momentos, una caricia,

un beso…

No deja avanzar y marea…

Pensamientos condensados,

palabras no dichas,

dardos, granadas…

Miedos…

Es fría como el amanecer invernal,

aquel en el que es difícil saber si ha salido ya el sol o todavía no…

Sí la conoces, sí.

Lo hiciste aquel día,

otro,

mientras paseabas por tus infiernos.

Madrid de mis amores

Madrid me recuerda a ti,
a tus aventuras de pequeña,
de niña de la guerra,
a chotis y Chamberí…

Madrid me recuerda a ti,
a una fría noche cualquiera junto a un caballo,
a paseos y amor,
a pinsapos,
y a ti vestido de chulapo…

Madrid me recuerda a nuestros abuelos…
A nosotros de pequeños…
Al retiro y sus rincones,
tus cuentacuentos,
y mis atracones…

A «Jaimito»,
a «Pelayito»…

Y ¿Por qué no? también a Merche y Antonio,
al árbol de las bragas,
a hacernos diez, veinte o treinta paradas,
con tal de poder darnos besos por la mañana…

Marzo en la ciudad

Dos meses ya se han esfumado,

fríos y silenciosos,

extrañamente cotidianos…

Y sin darnos cuenta han sumado múltiplos de tres…

Seis, nueve…

Como cada año marzo llegó con ganas de celebrar,

de empezar otra vez, y dar gracias…

También llegó cargado de recuerdos de los que ya no están,

Aunque con tintes de color,

Y nuevos matices…

Este marzo sabe a Madrid,

a cervecita y vino blanco,

a amigos,

a paseos de sol,

a besos salados…

Marzo de nuevo sabe a ti,

Y contigo sonrío al porvenir.

Agosto

Echar de menos como estilo de vida.
Echar de menos la cercanía, hablarse sin decir nada, el hormigueo,  los nervios, las ganas, la sensación de confort, de casa, de estar en casa, de saberse con un amigo…

Renunciar a cosas, aceptar que crecemos y que todo no vale…

Ya no.

Desencantarse de la Vida, esta,

y ponerse triste…
Por el inmovilismo, por no ser los mismos, por no sentir lo mismo, por luchar contra uno mismo…
Que miedo da el ser sincero, el dejar de lado el escudo de las pantallas o el salirse de la senda marcada…

Aunque sea solo un poco.

Te miro buscando

¿Ese chico desconocido, aunque cercano, dispuesto?
¿Aquel joven que se entregaba, se lanzaba sin pensar? ¿O eres el de los miedos, los recelos, los silencio?

¿Eres aquel sueño? ¿Todas esas noches en vela? ¿Eres aquellas conversaciones telefónicas? ¿Las cartas? ¿El del madrugón para desayunar?¿O el que daba la vuelta a la línea 6 por un beso?

¿Eres el de las broncas arañando noches a tus padres?¿O el niño que no se atrevía?¿El de las dudas?¿El de los miedos de nuevo?¿O aquel al que seguí por los mapas?

¿Eres tú el de los intentos? ¿El de la ilusión por arriesgarse a convivir? ¿El que quitó toda la tierra de por medio, y se acercó para quedarse?¿El de los viajes?

¿El que estaba ahí? ¿Mi amigo? ¿Mi compañero de fechorías?¿De risas?¿Mi otra mitad?¿Mi equipo?¿Eres tú, Vida?

Te miraba ayer a los ojos,
esos amarillos,
pensando si tú me reconocerías,
después de tanto tiempo.

Te miraba buscando en ti mi reflejo en tus ojos,
esos con los que me mirabas diciéndome cuánto me querías.