Con espinas

Todos los corazones tienen espinas.
Al tuyo, bueno ,tierno e inocente le salieron con el transcurso de tus días.
Los palos recibidos y la vida adulta.
Dolores que agazapados esperaban su momento, su rendija.

Me pinché y tratando de desengancharme notaba como me iba desgarrando.
Quería cerrar tan rápido esa herida…

Entonces dijiste que era necesario supurar todavía, que no se puede acelerar el tiempo.
Que estabas seguro de que con  paciencia y constancia se curaría…

Te creí.

 

Viaje en metro

Me encanta ir en metro, incluso en estos días de pandemia, en los que todo nos da miedo.

Puede parecer extraño, pero resulta que aquí encuentro escenas que cada vez parecen estar más lejos, a más de dos metros, de nuestra cotidianidad colectiva, de esa extraña y ansiada «normalidad»…

Y es que me siento un pirata buscando tesoros en cada vagón…

Una pareja recostada sobre el asiento, esa chica que apoya la cabeza sobre aquel hombro, un niño curioso buscando sonrisas bajo mascarillas…

Aquí debajo todo parece más vivo, más real, más humano…

Y no tengo miedo.

De esto no.

El puzle

Hace meses, me topé con un montón de piezas de un puzle , desparramadas en medio de la calle. Y con ellas, la frase que, tras varios «golpes de suerte» entre agobios de examen e incertidumbre pandémica, necesitaba escuchar: «Ahora te toca a ti mover las piezas».
Me agaché sonriendo para coger dos que habían quedado encajadas…Y es que éramos tú y yo, juntos, construyendo todo lo que estaba por llegar…
Aunque aún no lo supiésemos.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar