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El nostre procés

Hoy me he acordado de aquel viernes en Sants.

De aquel banco cargado de ganas.

De ese piti,

del tembleque,

de los nervios…

De aquel paseo en otoño por el barrio gótico y tus rincones.

De esa conversación sin pijama pero entre sábanas,

que recordaríamos siempre.

Malviviendo

Hartazgo por vivir esperando el momento adecuado,
la situación perfecta,
que suceda eso para alcanzar la plenitud y ser feliz,
por fin.

Perseguir la ansiada felicidad como una quimera,
que nos lleva incluso a la angustia y al desazón porque nunca llega cuando quieres o cómo quieres.
Faltando siempre ese algo más.

¿Y si murieses hoy?¿O mañana?

¿Te habrías sentido feliz alguna vez?

Cada día, cada hora, cada minuto, este instante es ya un regalo.
No una frase hecha, no.
Si no algo verdaderamente perfecto.

Perfecto por cotidiano, por asombroso, por jodidamente doloroso o por simplemente bochornoso.

Es perfecto porque, aunque sepa a café, o a un beso rápido de sal por la mañana, nos recuerda que estamos aquí.
Hoy.
Y que en realidad es lo único que sabemos.

Quiero vivir sintiendo que si muero hoy habré sido feliz de verdad,
consciente de esto.

Porque sólo así habrá valido la pena.

Y todo habrá tenido sentido.

Kamikaze

Me quedo porque nos merecemos hacer las cosas bien.
Porque sabemos hacerlas.
Y porque si tuvimos la suerte de encontrarnos, y llegar hasta aquí,
no podemos abandonar así,
de esta forma.

Yo al menos así lo siento.

He alcanzado el límite,
ha sido algo muy fuerte,
aunque supongo necesario para crecer,
crecer bien y revisar las decisiones que uno toma,
dónde está y dónde quiere estar.

Me pasó y me vuelve a pasar ahora.
La respuesta vuelve a ser que siento mi sitio aquí,
contigo.

Nunca he pensado que me equivocase en ello.
Y ahora,
en el fondo de mi corazón,
tampoco lo siento.

Igual es lo que tiene ir de kamikaze por la vida.
No lo sé.

Pero ojalá no me equivoque y todas esas cosas que nos quedan por hacer podamos llegar a hacerlas.

Juntos…

Silencio

Sé que me ves aunque parezca que no lo haces…
Sé que te alegras cada vez que llego,
y que te pones triste cuando me voy…

Lo sé porque aunque no puedas decirlo,
y hayas olvidado las palabras,
se te humedecen los ojos,
y suspiras…

Me da igual que digan que no me reconoces, porque yo sé que no te has olvidado de mí,
ni de nosotras.

Es esa sensación de paz que te invade cuando estoy a tu lado…
Como en todos los momentos tan putos que hemos pasado juntas.
En los que nos tocó hacer papeles improvisados,
pero que,
entre nosotras,
bordamos…

Hoy te miro hablando,
y tus ojos me contestan.
También tus cejas en movimiento,
tu risa,
la niña que eres y que hoy grita más que nunca,
pidiendo que la cuiden…

En silencio

Regalo

Hoy has vuelto a conectar…
Tus ojos se han encontrado con los míos,
y de repente,
mientras te susurraba mi nombre,
ha sucedido…
No sucede siempre,
es un regalo que no sabes cuánto durará,
ni si volverás a tener la suerte de recibirlo.
Una lágrima furtiva,
se escapaba gritando por tus silencios y tus miradas perdidas diciéndome:
«Eres tú».

Ese nosequé

Ese nosequé que precede a un beso,
ese picor seco, esos calambres…
Ese nosequé que te sube cuando los ojos se encuentran, y empiezan a hablar.
Ese nosequé nocturno que te impide dormir y  te sobrepasa como a un niño pequeño.
Ese nosequé que sabe a verano, a tiempos pasados…Y que te sorprende un día de diario…
Ese nosequé que si sabes qué es lo que es…
No solo es el querer, si no la llama que no todos pueden encender.