Silencio

Sé que me ves aunque parezca que no lo haces…
Sé que te alegras cada vez que llego,
y que te pones triste cuando me voy…

Lo sé porque aunque no puedas decirlo,
y hayas olvidado las palabras,
se te humedecen los ojos,
y suspiras…

Me da igual que digan que no me reconoces, porque yo sé que no te has olvidado de mí,
ni de nosotras.

Es esa sensación de paz que te invade cuando estoy a tu lado…
Como en todos los momentos tan putos que hemos pasado juntas.
En los que nos tocó hacer papeles improvisados,
pero que,
entre nosotras,
bordamos…

Hoy te miro hablando,
y tus ojos me contestan.
También tus cejas en movimiento,
tu risa,
la niña que eres y que hoy grita más que nunca,
pidiendo que la cuiden…

En silencio

Regalo

Hoy has vuelto a conectar…
Tus ojos se han encontrado con los míos,
y de repente,
mientras te susurraba mi nombre,
ha sucedido…
No sucede siempre,
es un regalo que no sabes cuánto durará,
ni si volverás a tener la suerte de recibirlo.
Una lágrima furtiva,
se escapaba gritando por tus silencios y tus miradas perdidas diciéndome:
«Eres tú».

Ese nosequé

Ese nosequé que precede a un beso,
ese picor seco, esos calambres…
Ese nosequé que te sube cuando los ojos se encuentran, y empiezan a hablar.
Ese nosequé nocturno que te impide dormir y  te sobrepasa como a un niño pequeño.
Ese nosequé que sabe a verano, a tiempos pasados…Y que te sorprende un día de diario…
Ese nosequé que si sabes qué es lo que es…
No solo es el querer, si no la llama que no todos pueden encender.

Crecer

Caminos, decisiones, aciertos, atajos, rodeos, vueltas y más vueltas…

Aprender y seguir aprendiendo…

Equivocarse.

Fallar, caerse, tropezarse de nuevo y levantarse…

Con ganas o sin ellas.

Retroceder, tomar impulso, saltar, volar…

Aterrizar y volver a despegar.

Con todo en la maleta, sin equipaje, con lo fundamental o con kilos de más.

Pero con los de siempre.

Pararse y observar, tomar aire, respirar profundo y sonreír de nuevo…

Sonreír y reír al ver,

que todo lo andado ha merecido la pena.

Que las huellas,

tus huellas,

te han hecho estar aquí.

Hoy.

Feliz

Bruma

Sube hasta tus ojos antes de la rotura,

y es densa como el humo de un cigarro

que te impide respirar,

llenar los pulmones…

Tiñe los colores de gris,

Dejando entrever sombras amorfas,

despistadas, lentas, sinuosas,

allí donde había caras conocidas,

momentos, una caricia,

un beso…

No deja avanzar y marea…

Pensamientos condensados,

palabras no dichas,

dardos, granadas…

Miedos…

Es fría como el amanecer invernal,

aquel en el que es difícil saber si ha salido ya el sol o todavía no…

Sí la conoces, sí.

Lo hiciste aquel día,

otro,

mientras paseabas por tus infiernos.

Madrid de mis amores

Madrid me recuerda a ti,
a tus aventuras de pequeña,
de niña de la guerra,
a chotis y Chamberí…

Madrid me recuerda a ti,
a una fría noche cualquiera junto a un caballo,
a paseos y amor,
a pinsapos,
y a ti vestido de chulapo…

Madrid me recuerda a nuestros abuelos…
A nosotros de pequeños…
Al retiro y sus rincones,
tus cuentacuentos,
y mis atracones…

A «Jaimito»,
a «Pelayito»…

Y ¿Por qué no? también a Merche y Antonio,
al árbol de las bragas,
a hacernos diez, veinte o treinta paradas,
con tal de poder darnos besos por la mañana…

Marzo en la ciudad

Dos meses ya se han esfumado,

fríos y silenciosos,

extrañamente cotidianos…

Y sin darnos cuenta han sumado múltiplos de tres…

Seis, nueve…

Como cada año marzo llegó con ganas de celebrar,

de empezar otra vez, y dar gracias…

También llegó cargado de recuerdos de los que ya no están,

Aunque con tintes de color,

Y nuevos matices…

Este marzo sabe a Madrid,

a cervecita y vino blanco,

a amigos,

a paseos de sol,

a besos salados…

Marzo de nuevo sabe a ti,

Y contigo sonrío al porvenir.

Agosto

Echar de menos como estilo de vida.
Echar de menos la cercanía, hablarse sin decir nada, el hormigueo,  los nervios, las ganas, la sensación de confort, de casa, de estar en casa, de saberse con un amigo…

Renunciar a cosas, aceptar que crecemos y que todo no vale…

Ya no.

Desencantarse de la Vida, esta,

y ponerse triste…
Por el inmovilismo, por no ser los mismos, por no sentir lo mismo, por luchar contra uno mismo…
Que miedo da el ser sincero, el dejar de lado el escudo de las pantallas o el salirse de la senda marcada…

Aunque sea solo un poco.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar