El ramo

Nunca me habías regalado flores.

Alguna tímida flor, cortada en un paseo de los nuestros, tal vez, o alguna otra garabateada entre apuntes…

Quizá lo esperé algún cumpleaños, algún doce de febrero…

Luego pensé que no somos de clichés, que te daría palo,que era una tontería.

Pero hoy volviste de tirar la basura y ahí estaba: el primer ramo de nuestra historia.

“No sabía donde estaba”

No sabía dónde estaba. De nuevo, frente al mismo cartel… Había perdido la cuenta. ¿Cuántas veces?. ¿Cuánto tiempo dando vueltas?. Esta vez se paró unos segundos más. No quería perderse otra vez. Cogió fuerzas, respiró profundo…Y empezó a llover.
@microcuentoES #microcuento
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En la basura

 

Fui a tirar la basura,
y me encontré con esta flor.

Iba perdiendo la cordura,
poniéndome de mal humor…

Pero a tiempo con su dulzura,
y junto al contenedor…

Me recordó que toda cura,
esta en nuestro alrededor…
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“Y por fin respiró”

Él fué mi #microcuento inacabado, con giros inesperados, que dejan sin aliento… Giros como los del humo de su cigarro, brillando entre sombras… Ese que se anudó en su garganta, cayendo a sus pulmones… Aquellos que por San José dijeron “basta”, y con ello, por fín, respiró.

#quédateencasayescribe
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Viernes

Cuaresma, Cuarentena, cuarto…¿Cuánto?

Pasan los días,
y mientras tanto,
recorro estanterías…

Cuaresma, Cuarentena, cuarto…¿Cuánto?

Mi biblioteca interior,
llena de aventuras,
y también de terror…

Cuaresma, Cuarentena, cuarto…¿Cuánto?

Pienso sin cesar,
dónde tú estás,
volviendo a viajar,
otro viernes más.

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El desierto

Hace cinco años me encontraba sola, de nuevo, en medio del desierto.

Allí donde me encontré, para perderme al poco tiempo,

allí donde tropecé con él,

y donde nos sorprendió aquella tormenta,

que cubriría de polvo y arena algún que otro sueño…

 

Hoy, cinco años después, todo está desierto.

Y en soledad recuerdo aquel tiempo de distancia,

de aislamiento, de intimidad, de descubrimiento…

 

Hoy he viajado a esas arenas de nuevo,

a esos atardeceres, a esos sueños…

Y he encontrado amor, y recuerdos.

¡ Seguiremos contando !

Doce del dos del diez,
quince del cinco,
y doce otra vez,

Dos mil once,
dos mil doce,
trece y catorce..

Así multiplicando,
aunque parando,
de tanto en tanto.

Luego dimos un brinco,
al dos mil diez más cinco…

Y vino la segunda,
con la marabunta,
de dos mil dieciséis y siete…
¡Menudo sainete!

Llegó dos mil dieciocho,
cumpliendo veintiocho.

Aunque algo conmueve
recordando dos mil diecinueve…

Pero es igual si veintinueve o treinta,
¡Pues nuestro amor si que renta!

Ahora ya en el veinte veinte,
nos pregunta mucho la gente:

-“¿Para cuando…?”

Y nosotros mientras tanto:

-¡Seguiremos contando!

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