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A la deriva

No me equivocaba al pensar que no estabas.
Al sentirme tan sola y lejos como me sentí.
Odio no haberme confundido. Que esto no haya sido una paranoia inventada, fruto de mis miedos, como tantas otras veces.
Por desgracia esto es real. Ha sido real.
Tangible, presente, muchos días, mucho tiempo viendo cómo me rompía,cómo tocaba fondo.

Pensé no haber alcanzado el barro, el fango y la podredumbre del subsuelo.
Pues bien, resulta que lo hice.

Y ahora ya no sé quién eres. Este no.

Creo que él se marchó hace tiempo, tal vez sin saberlo. Sin rumbo.
Rompiendo cosas que no se arreglan con la voluntad de querer que así sea. Pues hace falta más. Mucho más.

Sé bien que mi amor es fuerte, inquebrantable, decidido, valiente, generoso, paciente…Pero no puedo remar sola. No puedo seguir haciéndolo.
Eso nunca lleva a buen puerto.

También sé , como buen marinero, que mi corazón no quiere que abandone, sabiendo que si no lo hago me ahogaré con él.

Sabiendo que no hay parte meteorológico al que agarrarse.
Que estamos en la tormenta.

Sintiendo que voy,

en este barco,
a la deriva.

 

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